Mostrando entradas con la etiqueta Rincones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Rincones. Mostrar todas las entradas

martes, 9 de septiembre de 2014

Uno

.


Y la casa se hizo bosque. Con el tiempo.

O el bosque

se fue a vivir a la casa.


.

viernes, 22 de agosto de 2014

Verano y otoño

.


1
Mi respiración se expande cuando doy las primeras brazadas. Nado hasta la boya amarilla. Cuando llego me tiendo sobre la mar y miro el cielo mientras las olas me levantan y me dejan caer con suavidad. La corriente me arrastra. Pierdo la noción del tiempo y viajo hacia otros mares y otras playas de mi vida. Vuelvo cuando alguna muerte subacuática me hace un guiño. Entonces oteo la orilla y los veo gritando, jugando. Me sumerjo en el agua de la vida; voy hacia ellos.



2
A la playa bajamos a la tarde, siempre sobre las seis o las siete. Nos juntamos con algunos amigos que hablan poco, nadan mucho y juegan en la arena. Allí cenamos. Cuando empieza a caer el sol en el lugar quedamos nosotros y los pescadores. Comemos tartas, ensalada o patatas fritas. Nos ponemos ropa de abrigo para entrar en calor y poder disfrutar de la noche. A lo lejos se ven las luces de las barcas de pesca.


3
Como ella aún es pequeña, necesita jugar mucho. En la orilla jugamos a correr delante de las olas. La espuma no nos puede tocar; si eso pasa, perdemos un punto, dice ella. Viene el agua con su fuerza y corremos. A veces, esa misma fuerza nos revuelca y rodamos tragando agua. También jugamos a sumergirnos y sacar piedras.


4
Frederic me dice que el podría vivir así, siempre. Yo también podría. Vivir días de mar y bosque: siento la misma sencilla felicidad en cualquiera de los dos sitios.

.

viernes, 25 de julio de 2014

Tejidos

 .


La gran madre le entregó un ovillo suave, verde. Sus ojos silvestres lo siguieron por dentro. Él desplegó la lana y echó a andar detrás. El ovillo daba vueltas sobre sí; se mezclaba con los juncos de la orilla; rodaba sin parar. Había momentos, montones de momentos, en los que él debía correr a toda velocidad, como un demente. En cambio, a ratos, debía quedarse inmóvil a la espera del próximo movimiento de esa bola peluda que hacía lo que quería cuando quería. En algún punto del espacio llegaron a una enorme tela de araña que colgaba de árboles que tocaban el cielo, o lo sostenían. Tembló por dentro, pero la araña se mantuvo junto al tronco chupando una mosca. Pasaron con sigilo. La lana iba delante moviéndose apenas, sabiendo que cualquier rodamiento en falso alertaría al bicho hambriento. Escaparon de la trampa y siguieron juntos, carcajeándose, locos de alegría, incrédulos ante tanta vida. Bajaron las montañas nevadas, se enredaron en algunas rocas. Finalmente llegaron ante las puertas de la ciudad. Súbitamente sintieron miedo. Pero entonces algo pasó: supo que estaba preparado, se sintió fuerte. Se armó de valor y logró tomar la decisión. Cogió el ovillo con delicadeza, lo acarició, le dió las gracias, lo guardó en el bolsillo y, así armado, se perdió entre el gentío.

 .

martes, 1 de julio de 2014

Grandes momentos

 .

 Te perdono la vida.

Los ojos del cazador, fijos en los de Blancanieves. Ella devolviéndole la mirada. El lento cuchillo que vuelve a su funda. La mano que se relaja.



Me metí en la boca del lobo.

Caperucita sintiendo miedo al entrar en casa de la abuelita. ¿Qué me pasa? ¿Por qué? -se pregunta. Igualmente, entra.



Estaré soñando.

En la penumbra de la habitación rodeada de rosas, La Bella Durmiente despierta, en el preciso momento en el que un hombre hermoso, la besa. 


. 

miércoles, 18 de junio de 2014

Cenicienta, Alicia y un amigo de la familia.




  1. 1)¿Y qué quieres que haga si no encuentro mi lugar? 2) ¿Qué busque entre las sombras? ¿Qué me deje engullir por ellas? 3) Ya lo hice; hace tiempo. 4) Cansada de retozar entre cenizas. 5) Las Hermanastras no me dejaban ir al baile/ pero me escapé/ a la noche,/ cuando ellas se fueron,/ escapé./ La Madrastra cerró la puerta con llave:/ la atravesé./ Me fui corriendo al bosque, busqué un hueco entre raíces, me revolqué en la tierra./ Un vestido de azucenas cubrió mi cuerpo tiznado./ Fui al baile y bailé/ con el más guapo./ 6) Érase que se era en un tiempo lejano; una primavera, un tren, una ciudad. Y ella. Que llega y no sabe. Un comienzo, un camino, una búsqueda./ 7) Después, el camino se abre/ en mil pequeños caminos/ transitables, todos./ La tarea es encontrar aquel que reluce/ el que lleva al reino lejano./ Ella se equivoca, se mete y remete en todos los senderos de baldosas amarillas,/ llega a reinos ficticios,/ retoza entre cenizas,/ conoce Hermanastras, Madrastras y Príncipes./ A las doce los hechizos se deshacen./ Toca volver a empezar./ 8) Cierto día, un conejo blanco pasa sorpresivamente por el camino dorado. Ella lo ve: el conejo, que cruza... Ella tal vez lo sigue./ 9) Y si no lo hizo en esa ocasión puede que lo haya hecho en otra, o en otra. 10) Llegó a un lugar entre raíces: un hueco en un árbol que llevaba a un pozo y a un umbral. 11) Golpeó: vio monstruos del pasado que ni abrían la puerta, ni permitían el paso. 12) Érase que se era un comienzo de otoño de hace mucho, mucho tiempo atrás. 13) Érase que se era un lugar negro con una muerte a cuestas. 14) Y aquí comienza otra historia: el umbral se abrió... y el País de las Maravillas era un reino de sombras. 15) Por eso te digo que ya conozco.16) Fue en ese tiempo sin tiempo que ella anduvo perdida entre noches oscuras y amaneceres fantásticos. 17) Allí es donde aprendió a entender la magia. 18) Volvamos a comienzos del otoño de hace mucho, mucho tiempo atrás. A otro camino sin conejos, ni baldosas: solo Tierra y Cielo. 19) Ella camina entre árboles. Primero, con zapatos; después, algo le dice que se descalce. Caminar descalza le hace bien; la distancia se recorre en calma, se desarrolla la escucha, hay mensajes, sutiles, que bajan desde el aire marcando un rumbo. 20) Ella traía semillas de plantas antiguas, de universos recién formados,/ que va dejando caer a su paso./ Ella misma se planta/ a un costado del camino./ 21) Las Hermanastras volvieron del baile, no me encontraron./ La Madrastra tanteó la puerta: vió que seguía cerrada con llave./ Fui la Bruja, no quiero ser el Hada./ El Príncipe resultó ser buen Amante./ Aquí nos hemos quedado, entre raíces/ sin intenciones futuras./ 22) Sabemos que el reino florecerá y florecerá, cuanto más retocemos. Juntos. Y colorín colorado... (antes de que el cuento se haya acabado: comieron perdices porque fueron felices. Por eso organizaban banquetes cada día; y me contaron que uno que era amigo de mi abuelo los vió y con ellos celebró y comió. Perdices, por supuesto).

    .

viernes, 6 de junio de 2014

Sí, a veces uno espera

.

que acontezca nuevamente
lo inesperado.
Que lo entrevisto en la niebla
cobre forma,
sea.

A veces...
uno espera.

.

jueves, 22 de mayo de 2014

Mirá vos

 .
Es algo que está invitándome a que lo busque
haciéndome creer que el movimiento surge desde mí.
Pero no: es él quien me mueve para ser encontrado. O solo buscado.
Es algo intangible que me contagia de ganas apremiantes.

Y yo que pensaba que la ansiedad,
animal arañándome las tripas,
era solo mía, mi marca de origen,
mi propia huella...

descubro asombrada que
es la voluntad de ese otro
que me habita por fuera
y que desde allí, me llama.

.