.
A estas edades conviene comenzar el día con un buen desayuno:
Al despertar, recordar el sueño de la noche,
saludar con alegría de reencuentro a los seres amados,
salir al balcón a mirar el cielo.
De haber chemtrails,
emitir el primer mensaje guerrero activo del día:
“Quiero cielos limpios y sanos”.
Tomarse unos minutos con el sol o con la lluvia,
con las plantas del lugar.
Observar las calles que hormiguean.
Tener la nítida conciencia de ser un humano en este mundo
viviendo una experiencia personal
y preferiblemente
única.
Volver al interior de la casa.
Escuchar la música del día,
la voz de la hijita que canta,
las palabras del compañero.
Leer poesía...
Sentir la verdad que anida en el interior,
que corre por la sangre,
y siempre está presente.
Y ya bien nutrida, una puede lanzarse confiada, a vivir los acontecimientos del día.
.